SUGERENCIAS PARA CONTROLAR LA IRA

Desde el punto de vista psicológico la ira es la otra cara de la frustración. Esto significa que si no hay frustración no hay ira. Son las dos caras de una misma moneda.

Según algunos autores psicoanalíticos, la frustración primaria es consecuencia del fin del vínculo simbiótico madre/hijo, lo que conlleva a éste a sufrir el desgarro vivencial del término de un vinculo perfecto en donde la existencia y el Yo del bebé dependían absolutamente de la madre.

Con el nacimiento se produce la ruptura del vínculo total y comienza la vida del individuo en tanto sujeto deseante. Previamente no había ni necesidad ni conciencia del deseo. Ahora comenzará un camino que irá desde un Yo dependiente a un Yo emancipado.

 Se suele asociar el nacimiento con la primera escena significativa de una angustia primera vinculada a este suceso. El llanto se interpreta entonces como la reacción instintiva que demuestra la frustración ante el fin de lo perfecto. Se termino la dependencia total.

El Yo hace su aparición en escena con un llanto que obra de denuncia ante el fin involuntario de un mundo perfecto. Y parecería ser que un mensaje premonitorio envuelve esta escena, y es que no hay vuelta atrás, comienza un viaje sin retorno.

Durante la primera etapa sobrevendrá un período lleno de deseos y frustraciones ligados a las necesidades básicas como la alimentación, el abrigo , el sueño, y las diversas sensaciones corporales.

De acuerdo a como sean introducidos los códigos parentales en las diferentes demandas ,comenzará a desarrollarse el perfil individual de conductas y respuestas ante cada situación.

Aquí comienza un muy importante período que marcará por mucho tiempo, quizá para siempre, la matriz y la ecuación del comportamiento a futuro en relación al nivel por ejemplo de tolerancia a las frustraciones.

Es muy probable que si el mensaje proporcionado sistematicamente es el de que ante una necesidad de inmediato se satisface la misma, el índice de tolerancia sea bajo o muy bajo. En contraposición, si el índice de frustración es elevado y los deseos no se satisfacen o tardan en hacerlo, es muy probable que la tolerancia sea más permanente y  pueda consolidarse mejor, lo que seguramente resultara beneficioso a largo plazo.

Podría decir alguien aquí que de esta manera sería más sano entonces  frustrar mucho y desde muy pequeño al bebé para que en el futuro pueda tolerar las frustraciones, pero no es un tema que pueda cuantificarse tan esquemáticamente porque otros factores intervienen en la construcción del aparato psíquico. La gratificación, el reconocimiento, las señales emparentadas con la seguridad y contención, en paralelo al aprendizaje y sus consecuencias inmediatas ,también forman parte de este periodo evolutivo, signado por afectos y atenciones primarias predominantemente.

De esta manera también podría decirse que por el contrario, tal vez fuera mas positivo no permitir frustraciones tempranas para de este modo preparar una psiquis de alguna manera acostumbrada al placer y a la gratificación, pero sería casi una irresponsabilidad o un criterio poco realista porque la frustración y la gratificación son reales y presentes como la vida misma. Por lo que estaríamos preparando en realidad una expectativa condenada al choque permanente, a la frustración y por ende , a la ira o la agresividad.

 La sabiduría popular o las creencias populares muchas veces hacen los mejores diagnosticos y concluyen fuera de los seminarios y congresos que el amor es la mejor herramienta que se le puede brindar a un bebe o a un niño en las primeras etapas. Y esta concepción merece nuestra adhesión en tanto venga acompañada por el sentido común que puede tenerse a la hora de buscar un equilibrio deseable entre la gratificación y la frustración, entre el amor y el límite.

Es muy probable que esta misma ecuación acompañe durante decenas de años a la persona y continúe repitiendo la fórmula con la que se lo ha criado en esta primera etapa.

La incidencia directa de la concepción de los padres en este sentido por tanto tiene consecuencias visibles a muy corto plazo, por ejemplo y sin ir mas lejos, en la etapa escolar, en donde podrán comenzar a verse los primeros indicios del control de la agresividad en función de los otros.

Del mismo modo en el vinculo con el maestro podrá verse reflejado de manera sencilla la significancia del límite y la eficacia que el mismo ha tenido al menos hasta el momento, porque no olvidemos que la estructura psíquica forma sus cimientos mas duraderos al menos hasta los 12 años, aunque los previos puedan ser mas significativos aún.

QUE ES LA IRA

La ira se define como cólera, enojo, pero etimológicamente proviene de khole, que en griego significa bilis roja, y se asocia al humor sanguíneo y a la violencia, que etimológicamente proviene de vis/fuerza y olentus/abundancia.

Fuerza en abundancia podría sonar interesante pero nos quedaríamos a mitad de camino con quien nos pregunte como puede calmar esa fuerza en abundancia tan molesta e incómoda y que produce tantos malos pensamientos, agresivos, destructivos , y autodestructivos.

EXTERNA

La ira externa o asociada al entorno es una de las formas de la ira mas conocidas. En este caso la ira se siente y se manifiesta, se exterioriza.

Se comparte con el mundo exterior, se canaliza, se viabiliza. Se permite que aflore.

Esta es la ira visible, la que se puede considerar tangible porque puede producir rotura de objetos o ruptura de vínculos entre las personas. Se puede oir, se puede ver, en el mundo animal se puede oler incluso.

Hay algo de positivo en la ira externa y curiosamente el beneficiario en todo caso es quien sufre o padece de ira. Lo positivo de alguna manera es que no se la guarda, no permite que explote dentro para generar daños.

Claro eso si, los daños serán afuera y no menos preocupantes, por no decir más preocupantes.

La manifestación externa de la ira entonces solo tiene de positivo el efecto de catarsis para quien se desentiende de ese sentimiento interno negativo y logra de algún modo quitárselo.

Tambien tiene un costo, que va desde la necesidad de reparar lo que se haya visto afectado en el entorno, hasta la responsabilidad por dicho daño y muchas veces, la culpa concomitante.

QUE MENSAJE DAMOS CON NUESTRA IRA

El mensaje que da una persona en estado de ira es la mayoría de las veces de debilidad.

Esto sucede porque lo que decodifica el otro es que quien actúa con ira no es capaz de controlarse a si mismo y debe acudir a la catarsis frustrada de la misma hacia el mundo externo. Curiosamente muchas personas creen que es una demostración de fuerza o de autoridad, (muchas veces termina siéndolo) pero a los efectos que nos interesa a nosotros, en cuanto a cómo controlarla, debemos enfocarnos al concepto de la debilidad que demuestra y no a la fuerza, fruto del temor que suele generar.

Otro mensaje que damos con la ira es que deseamos inconcientemente generar miedo en el otro, pero por escasez de argumentos en todo caso o de sistemas adecuados de convicción o de persuacion, y esto reafirma el tono de debilidad que confirma el nivel de frustración que sentimos en ese momento. A mayor ira y odio externos, mayor frustración e impotencia internos.

LA IRA INTERNA

La ira silenciosa podríamos describirla como un proceso de implosión de la frustración que genera un malestar o un estado de insatisfacción que puede llegar a la furia, pero que no se demuestra exteriormente de manera ostensible o manifiesta.

Probablemente toda ira comienza a nivel interno salvo que alguna siguen camino sin detenerse hasta el afuera y otras no llegan o retornan por diversos motivos al interior de la persona.

Tragarse la bronca es una expresión mundial que hace referencia al ahogo involuntario o voluntario de una frustración convertida en furia.

A simple vista, con un análisis superficial de esta ecuación, parecería ser que es más ventajoso este sistema ya que no se producen daños externos y de alguna manera no hay costos que pagar, y en cierta forma es verdad, pero la noticia desventajosa es que la deuda que generamos es con nosotros mismos y nos convertimos al mismo tiempo de acreedores y deudores emocionales. Nos lastimamos.

¿Como lo medimos?

Si hubiera necesidad de cuantificar sería difícil hacerlo, pero podemos nombrar algunos ejemplos: al ser seres químicos, ya está suficientemente demostrado que nos perjudica notoriamente cada enojo, cada tristeza, cada evento depresivo. Además de esto no estamos logrando intercambiar adecuadamente con el entorno nuestras emociones lo que conlleva a reprimir demasiado y esto a anular sentimientos sanos de socialización, profundizando así los niveles de aislamiento y pérdida del sentido de realidad.

En otras palabras  ,la ira reprimida de alguna manera no solo nos comprime, nos inhibe, sino que puede terminar enfermándonos. No tanto de patologías con nombre y apellido, sino enfermándonos de nosotros mismos o de algunos de nuestros rasgos.

PRIMER PASO

El primer paso es ser concientes y tratar de detectar qué es lo que nos genera ira. Muchas veces lograr esto no es sencillo porque simplemente tenemos claro la carcaza del problema pero no la esencia. Podemos decir que sentimos ira hacia nuestro jefe. Y podemos estar convencidos de que estamos en lo cierto y tenemos argumentos para sentir ira.

Y tal vez estos argumentos sean compartibles para tener discrepancias o puntos de vista diferentes o muy diferentes.

Ahora bien. Sabiendo que la ira es frustración, qué nos genera nuestro jefe para sentir frustración?

Aquí por ejemplo debemos torcer la línea de interpretación y reconocer que no es nuestro jefe quien despierta frustración, sino que él simplemente despierta la frustración que sentimos para con nosotros mismos.

 Probablemente  no queríamos tener un jefe, no deseábamos un trabajo así, y mucho menos un jefe asi. Esto no es lo que queríamos y eso nos frustra y nos genera bronca ,ira hacia nuestro jefe, pero por un motivo muy sencillo: cada vez que vemos al jefe o nos pide algo, se despierta en nosotros la conciencia de que hemos fracasado en nuestro deseo, al menos hasta ahora, y lo que nos sucede es nada más y nada menos que una muestra de ello. El jefe personifica el síntoma de nuestra “lesión psicológica” que nos genera frustración. El jefe no tiene la culpa, nosotros somos responsables de nuestra situación, ahí esta la diferencia.

PASO 2

ANALISIS DE POSIBILIDADES

De inmediato lo que debemos hacer si pretendemos cambios es visualizar qué cambios podrían generarse desde nuestro rol. En el ejemplo que hablábamos del jefe, qué posibilidades de cambio hay dentro de la empresa, si no nos satisface, o en todo caso qué posibilidades tenemos de desarrollarnos de un modo diferente, fuera de ella.

Viendo las posibilidades existentes , simultáneamente debemos planificar los cambios y las acciones a seguir.

 PASO 3

EJECUTAR LAS ACCIONES.

No quejarnos, ser concientes de que el jefe es nuestro jefe, no es nuestro enemigo, aceptar nuestra realidad con una visión practica y pragmática del aquí y del ahora, y ejecutar el plan de cambios que planificamos , son una muestra de que estamos en el camino adecuado del manejo de la ira ,ya que estamos generando un cambio emocional diario por un plan de acción cotidiano tangible y a nuestro alcance, incluso medible en acciones y tareas concretas.

En el mundo del deporte, suceden muchas situaciones similares con los entrenadores de deportes de equipo que son concebidos como los responsables de la realidad de cada jugador.

Si bien en parte es cierto, muchos jugadores en situación de ser suplentes, adjudican resentimiento, bronca, frustración con respecto a la persona que puede decidir si ellos serán titulares o no.

También en estos casos la ira a veces se hace externa y otras no. Pero lo que el deportista puede hacer positivamente es seguir estos tres pasos para cambiar ira por acciones, frustración por planificación.

ACEPTAR y CAMBIAR

Aceptar nuestro lugar, intentar mejorar nuestro rol y transformarlo en un desafío cotidiano es la única manera de sentirnos útiles, dinámicos y protagonistas de nuestra vida.

Quejarnos,adjudicar nuestra realidad a factores externos nos garantiza altos niveles de frustración diaria asegurada.

Como dijo el sabio pensador chino,

            “Exígete mucho  a ti mismo y espera poco de los demás, así te ahorrarás muchos disgustos”, Confucio.

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